" Vacas, cerdos, guerras y brujas" - Marvin Harris.
Se aprecia en el:
- La madre vaca- plasma sobre todo ideas relacionadas con diferentes culturas. A continuación un resumen de este:
La mayoría de los observadores ha de preguntarse la razón por la cual
los hindúes, a pesar de estarse muriendo de hambre, no son capaces de
matar una vaca para sobrevivir.
El paisaje de la India puede ser completamente extraño para los
occidentales, pues está lleno de vacas por todos lados: en las calles
comiendo desperdicios, en las casas, en los mercados etc. Muchos
aseguran que este amor desmedido a las vacas es la principal causa del
hambre y la pobreza en la India.Con esto, explica Harris, puede decirse que el amor por las vacas que
profesan los hindúes, refleja un grado de economización mucho mayor que
en Occidente. Pero sobre todo, esta devoción a las vacas no radica
directamente en una creencia o mito religioso, sino que está asociada
con la economía de subsistencia de la población; pero la solución a la
pobreza en la India, sugiere el autor, tiene que basarse en una
alternativa que sea capaz de destruir el sistema actual y remplazarlo
por relaciones económicas y sociales nuevas, lo cual no quiere decir
que las vacas dejen de ser la principal fuente de recursos, sino que
debe permitirse a la gente disponer de más tierra, de agua, de bueyes,
búfalos de agua y vacas.
- Porcofilia y porcofobia- Existen hábitos alimenticios aparentemente irracionales. El enigma
del cerdo es uno de ellos. La mitad del enigma que concierne a la
porcofobia es bien conocida para judíos, musulmanes y cristianos. El
dios de los hebreos denuncio al cerdo como un ser impuro, como bestia
que contamina a quien lo prueba o toca. Mas tarde Alá dijo a Mahoma que
el estatus del cerdo tenía que ser el mismo para los seguidores del
Islam.
El centro mundial del amor a los cerdos se localiza en Nueva
Guinea y en las tribus Melanesias del pacífico sur. Para las tribus de
esta región los cerdos son animales sagrados que se sacrifican a los
antepasados y se comen en ocasiones importantes.
Los estudiosos que
admiten la condena bíblica y coránica de los cerdos han ofrecidos
diversas explicaciones. La más popular consistía en el que el cerdo era
literalmente un animal sucio, pero mucho animales lo seria si fueran
criados de la misma manera.
Si invocamos pautas puramente estéticas
de limpieza la clasificación bíblica de langostas y saltamontes como
animales “puros” es incoherente y esto no hará progresar la causa de los
fieles.
Moisés Maimónides, medico de la corte de Saladito
proporciono la primera explicación naturalista del rechazo judío y
musulmán a la carne de cerdo. Decía que Dios había prohibido la carne de
cerdo como mera medida de salud publica. El cerdo es un vector de
enfermedades humanas, pero al igual que este otos animales domésticos
también los son.
Otros
estudiosos han sugerido que los cerdos, junto con el resto de los
animales sujetos a tabúes en la Biblia y el Corán, fueron en la
antigüedad los símbolos totémicos de diferentes canales tribales. Decir
que el cerdo era un tótem no explica nada. “el cerdo fue convertido en
tabú porque fue convertido en tabú.
La Biblia y el Corán condenan al
cerdo porque la cría de los cerdos constituía una amenaza a la
integridad de los ecosistemas naturales y culturales del Oriente Medio.
Dentro
de la pauta global del complejo de agricultura y pastoreo, la
prohibición divina de la carne de cerdo constituyo una estrategia
ecológica acertada.
Los israelitas nómadas no podían criar cerdos en
sus hábitat áridos, mientras que los cerdos constituían más una amenaza
que una ventaja para las poblaciones agrícolas aldeanas y
semi-sedantarias.
El cerdo debe humedecer su piel en el exterior para
compensar la falta de pelo protector y su incapacidad para sudar.
Prefiere revolcarse en el lodo limpio y fresco, pero cubrirá su piel con
su propia orina y heces si no dispone de otro medio. Cuanto más elevada
es la temperatura mas “sucio” se vuelve el cerdo.
El cerdo no es
sucio por naturaleza en todas partes; el hábitat caluroso árido del
Medio Oriente obliga al cerdo a depender al máximo del efecto
refrescante de sus propios excrementos.
El tabú del cerdo es
aparentemente extraño e inútil pero como cualquier tabú cumple con
funciones sociales, como ayudar a la gente a considerarse una comunidad
distintiva. Entre los musulmanes y judíos que viven fuera de sus tierras
de origen cumple perfectamente esta función.
Conoceremos mejor a los porcófobicos viendo la otra cara de la moneda, a los amantes de los cerdos.
El
amor a los cerdos es otra cosa. Es un estado de comunidad total entre
el hombre y el cerdo, está gente solo puede ser realmente humana en
compañía de ellos. Pero a diferencia del amor a la vacas entre los
hindúes, el amor a los cerdos incluye también el sacrificio obligatorio
de cerdos y su consumo en acontecimientos especiales. En este caso esto
es un honor.
Por
otra parte y como dato informativo los cerdos y la gente han de
nutrirse de los huertos instalados en zonas taladas y quemadas del
bosque. Gente como los maring tiene bien fundada la ecología para la
cría de cerdos ya que la temperatura y humedad son ideales. Un
crecimiento ilimitado de población porcina crea una situación de
competencia entre el hombre y el cerdo. En semejantes casos, la cría de
cerdos se convierte en una sobre carga para la mujeres ya que en ellas
descansa está difícil tarea. A medida que aumenta la población porcina,
las mujeres maring tienen que trabajar cada vez más.
El numero de
cerdos excedentes en una población indica su fuerza productiva y militar
a la vez que valida sus derechos territoriales.